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Por bentos entendemos el conjunto de organismos que viven en estrecha relación con el fondo marino. Bajo esta denominación se incluyen microorganismos, plantas, muchos invertebrados y algunos vertebrados, vivan estos fijos a las rocas, disfrutando de cierta movilidad sobre el lecho marino, enterrados en los sedimentos o flotando sobre el fondo.

Al bentos pertenecen las algas y fanerógamas marinas, las esponjas, gorgonias y corales, las estrellas, erizos y pepinos de mar, numerosos tipos de gusanos, crustáceos, a veces tan diminutos que han de ser capturados con redes de plancton, y peces. El bentos constituye un componente fundamental de los ecosistemas y uno de los principales eslabones de las cadenas tróficas marinas, pudiendo ser alimento de numerosas especies de peces y cefalópodos; en determinadas áreas los invertebrados bentónicos conforman hábitats tridimensionales que albergan una elevada biodiversidad ('hot-spots') que constituyen refugios para la puesta y la cría de numerosas especies.

Estos ecosistemas, entre los cuales se cuentan los arrecifes y bosques de corales, y los campos de esponjas, encierran especies protegidas y son en muchos casos, altamente vulnerables a los artes de pesca como el arrastre y a la explotación de los recursos minerales fósiles, como el gas y el petróleo.

 

Esquema mostrando los principales componentes biológicos de los ecosistemas marinos. Los organismos bentónicos están representados en la parte inferior del esquema, ligados al fondo marino (Tomado de Castro y Huber, 2007)

 

Las especies que aquí se muestran ponen de manifiesto la gran diversidad que exhibe los organismos bentónicos.