EcoAfrik
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Aunque desde finales del siglo XIX numerosas campañas oceanográficas han recorrido las costas del noroeste africano, del Golfo de Guinea y de Namibia, aventurándose ncluso hasta las aguas del Índico, y han sido millares las publicaciones en dónde se describen y citan los peces e invertebrados recolectados por aquellas míticas expediciones, los ecosistemas bentónicos que ocupan las plataformas y los márgenes continentales africanos se cuentan entre los hábitats más desconocidos y menos estudiados del Planeta.

 

En las costas de África se localizan algunas de las áreas más productivas y se desarrollan algunas de las pesquerías más importantes de los océanos mundiales. Por ello, la mayoría de las investigaciones que se han desarrollado históricamente en la región se han centrado en el estudio de las especies y los recursos de interés comercial, como son los peces, crustáceos y cefalópodos.

 

Sin embargo, las investigaciones de la última década han puesto claramente en evidencia que actualmente asistimos a una degradación de los ecosistemas debido a la sobrepesca que conlleva una pérdida irreversible de la biodiversidad marina. El agotamiento de los recursos tradicionales de la plataforma está impulsando a las flotas pesqueras a desplazarse hacia aguas profundas, amenazando de forma alarmante la integridad de algunos de los ecosistemas más vulnerables de los márgenes continentales, entre los que se encuentran los arrecifes de corales de aguas frías, los campos de esponjas, los bosques de gorgonias y las montañas submarinas.

 

Los arrecifes de corales de aguas frías se cuentan entre los ecosistemas más vulnerables de los márgenes continentales, fuertemente amenazados por la pesca de arrastre y por la extracción del subsuelo marino de gas y petróleo

 

La creciente preocupación mundial por la conservación de la biodiversidad de los mares ha encontrado eco en las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, que han comenzado a desplegar una fuerte actividad encaminada a promover la protección de los ecosistemas y la reglamentación de la pesca de arrastre en los márgenes continentales, tanto bajo jurisdicción nacional como en aguas libres. Así, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) dictó, ya en 2007, una resolución en la que exhorta a los estados a que adopten y apliquen medidas para identificar y proteger sus ecosistemas marinos, mejorando la investigación científica y la cooperación transfronteriza, alentándolos además a aplicar el enfoque basado en el estudio de los ecosistemas para la gestión y la ordenación de sus pesquerías.

 

El conocimiento del bentos es por lo tanto imprescindible cuando se pretende abordar el ejercicio de una pesca responsable, la gestión duradera de los recursos vivos y la protección de los mares sobre la base de una aproximación holística.

 

El Proyecto EcoAfrik, que puso en marcha el Instituto Español de Oceanografía en el año 2009, contando con la colaboración de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Vigo, pretende hacer frente a este desconocimiento general sobre la biodiversidad y los ecosistemas bentónicos de África.

 

El proyecto se basa en el estudio e identificación de las colecciones de invertebrados bentónicos y en el análisis de los datos recogidos en 2147 estaciones de arrastre realizadas a lo largo de las 24 campañas que los buques oceanográficos 'Vizconde de Eza' y 'Dr. Fridtjof Nansen' desarrollaron en las plataformas y taludes del Atlántico e Índico africanos entre 2002 y 2012.

 

En todas estas campañas se utilizó idéntica metodología de muestreo, se recogieron importantes colecciones faunísticas de referencia y datos cuantitativos, no sólo de las especies comerciales de crustáceos y cefalópodos, sino de todos los invertebrados bentónicos. La mayoría de estas campañas han tenido un enfoque multidisciplinar ya que, además del muestreo específico del bentos, se han realizado prospecciones batimétricas del fondo marino con equipos de ecosondas multihaz y obtenido muestras de sedimentos y datos oceanográficos que aportarán información sobre las condiciones medioambientales.

 

 

 

 

La 'Hirondelle' realizó una de las primeras expediciones a las costas de África. En 1875, el príncipe Alberto I de Mónaco, gran mecenas de la investigación oceanográfica, transformó esta embarcación de recreo en un auténtico buque científico

A finales del siglo XIX el dibujo era la única forma que había para ilustrar la descripción de las especies. Este grabado corresponde a una de las láminas con los Resultados Científicos sobre los equinodermos recogidos por la expedición del 'Travailleur y del Talisman'

La pesca de arrastre supone una terrible amenaza para la conservación de la biodiversidad marina ya que arrasa los fondos de los caladeros dónde se ejerce. En la foto el arrastrero español 'Carmen y Pilar' que faena en aguas profundas de Mauritania

Entre 2002 y 2010 el buque español 'Vizconde de Eza' realizó 19 campañas de investigación para la prospección y evaluación de los recursos demersales y el estudio de los ecosistemas en las costas africanas. En la foto el barco fondeado en aguas de Mauritania

Los trabajos que se desarrollan a bordo de los barcos oceanográficos permiten ampliar los conocimientos científicos sobre la biodiversidad de los ecosistemas marinos. En la foto una escena del muestreo a bordo del 'Vizconde de Eza'